
La irracional forma de deseo que nos envuelve en cada amanecer soñado. El café con gusto a tabaco por la mañana, los sonidos estridentes de una ciudad que se despertaba, y estremecía cada uno de nuestros sentidos, el tiempo era eterno, estaba todo jugado pues ahora, estabamos enamorados
Nada que ver la foto con el texto, que por cierto saque de aca http://www.fotolog.com/mistercobain/102218333
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